7 de marzo de 2010

Lleva algo de tiempo


"Lleva algo de tiempo
extraer la alegría de la vida..."

Aunque se trate del objetivo mismo del vivir, si, pienso que si. Uno no nace sabiendo, y la vida solita se encarga de ponernos dificultades, es decir, no queda otra: o la exprimimos y suelta lo bueno que tiene, cómo se pueda, o vamos muertos, metáforas aparte.

Estoy un tanto alejada de este espacio, estoy pensando, a dónde voy y de dónde vengo... hacia dónde quiero ir en breve y se ve complicado el panorama. Me enojo, busca otras opciones, otras posibilidades. Apelo a mi paciencia cuando las situaciones me exceden y pienso en tiempo, llegará a su tiempo. Tendré que esperar. Pero soy un tanto ansiosa, inquieta y de las que, mayormente, hacen lo que quieren (lo intentan), y no me es fácil esperar. Busco hacer. Y ahora no se da.

Meditaciones varias en las que me sumerjo cuando la vida me va llevando y siento que la incertidumbre se me cuela por todos los rincones.

A eso se le suma la proximidad de la muerte en un ser querido, aunque de vejez se trate, situación que me entristece, claro. Más que la muerte en si, presenciar el desgaste del cuerpo y la mente... sería mucho mas agradable terminar nuestros días lúcidos, medianamente sosteniendo nuestro cuerpo, aunque nos tomara de sorpresa un día cualquiera. Irse, sin más preámbulo que ese.

Viajé a Córdoba para verla, para que viera a sus bisnietos, para dibujar una sonrisa que le hice prometer, la haría durar años... aunque ambas sabemos que tal vez se trate de la despedida.

A veces siento que debería adaptarme ya a estas circunstancias, luego pienso que no, que tal vez nunca me adapte, que vamos quedando pocos de esta familia itinerante y un tanto dispersa. Sabiendo que se trata de un hecho lógico de nuestra existencia, vivir, morir. Que lo peor es asistir al deterioro de alguien querido. Que ya lo pasé hace unos años con la muerte de mi madre, viéndola desaparecer de a poco, luego de luchar varios años contra esa enfermedad innombrable-incurable-que indefectiblemente deja secuelas en el alma de quién la padece y de quién acompaña.

Siento que es así, que es parte del juego, lo que no evita que me ponga algo melancólica, sin ser el estado permanente de mis pensamientos.

Ocurre, y lo digo con orgullo y felicidad, que SON y fueron dos mujeres fuertes, llenas de vida, que me marcaron desde siempre.

Y con eso, ahora, me quedo.

3 comentarios:

luisa maria cordoba dijo...

Paola se como te sientes, mi madre hace cinco años que nos dejó, fue una mujer única, muy especial.
Pero la vida es muy complicada, a veces demasiado, y aunque digamos que hay que dejar que las cosas fluyan, y que la icertidumbre no nos pueda, no es fácil, lo se muy bien.
Todo lo que perseguimos es ser feliz, o por lo menos serlo con nosotros mismos, y cuesta mucho conseguirlo.
Se te echaba de menos.
Un beso guapisima.
Luisa.

Fabi dijo...

Yo no creo que es facil aceptar o adatarse a este tipos de circunstancias, Paola. Son cosas de la vida que nos marcan y se quedan en nosotros para siempre.
Fuerza, te mando toda mi energia y cariño.
Un beso hasta ti.

Paola dijo...

Luisa, gracias por tus palabras, sos una personita muy sensible. Es complicado ver partir a los que queremos, creo que al escribirlo me saqué un peso de encima.
Besos!

Fabi, es cierto, la marca queda, y también me queda lo mejor de ellas, asi q hoy con más energia, y sumo la que me envias, veo mejor. Gracias !!! Un beso.