6 de junio de 2010

Cimbronazo

Esta fría noche viene de la mano de mucha tristeza, un nudo en la garganta y también algunas lágrimas. Hasta se me dificulta poner en orden mis pensamientos para tratar de expresar lo que siento. La tremenda injusticia que me provoca que una persona joven deje esta vida, con una familia por formar, por cuidar, en crecimiento. No me toca muy de cerca, pero de alguna forma me toca, y a personas que aprecio si... nuevamente esa enfermedad que detesto, cruel, terrible e infame haciendo de las suyas y arrebatando el aliento a una joven mujer. Mientras muchos otros siguen caminando luego de equivocar terrible y descaradamente el camino.
Pienso que también es bronca. Ante lo incontrolable, ante lo inmanejable.
Porque la muerte es parte de la vida, porque es imprescindible aceptarla, porque la padecemos a diario, porque duele, siempre duele y nos deja en carne viva, pero la muerte temprana no puedo más que verla como un terrible e infame arrebato que no tiene razón de ser. Antinatural e injusto. Pero es.
Además, quién sabe por qué y bajo qué circunstancias se dió que casualmente, esta noche, me enterara. Que sin ser familiar ni cercana hace un par de días estuviera hablando de ella. Que le tuviera cariño a pesar de haberla visto un par de veces. Que sin tener pies ni cabeza, recibiera el llamado de alguien cercano que paradojicamente equivocó el número al que quería llamar y marcó mi número...
Que me deje pensando en el verdadero sentido de esta vida, mientras contamos con el derecho de ser parte de ella...estos cimbronazos que nos ponen de bruces y nos dejan cara a cara con lo esencial que somos.

3 comentarios:

Magah dijo...

La muerte es real y posible, también la nuestra, en el momento que sea.
Lo aprendí cuando a temprana edad la muerte se llevó parte de mi vida. Luego el tiempo me devolvió lo que me correspondía y aquí estoy.
El dolor es impensado, devastador.

luisa maria cordoba dijo...

Da impotencia que pansen estas cosas Paola, y mucha rabia, pero es lo que nos toca vivir, y hay que saber llevarlo lo mejor posible, aunque cuesta mucho.
Un beso guapa.

Poli dijo...

Magah, lo siento. Luisa, eso, da impotencia.
Lo que se desprende de esa situación en mi mente, ahora, es: nuevamente la certeza de que somos finitos, no hay otra, y me quedé pensando, imposible no pensar, en dos niños que quedaron sin mamá.

Besos a ambas.