27 de octubre de 2009

Laberinto


Entro en el laberinto: me mareo, más no cedo...
Si espero mucho, desespero. Me pierdo. Las huellas que vas dejando no pueden menos que decepcionarme. Talvez sigo luchando porque una diminuta partícula se salve... se salva?
La tela tiene un rasguño y vi dónde comienza, pero no dónde termina. Hoy, el único fin posible es el que yo pueda y sepa darle. Las discusiones, demasiado para mí. Ya basta! El vaso se desborda, es necesario? Todo se ha dicho, o casi todo, y el espiral sigue girando... Volvemos a la orilla de dónde partimos. Avance y retroceso, nuevamente, y las respuestas siguen sacudiéndome. Infámes. Jugamos a armar un acuerdo y buscamos la mejor forma. Por mi parte jugué a tu juego y a dejarte jugar un rato. Tiramos y aflojamos la cuerda. Pero hoy, no nos engañemos, seguimos empantanados.
Dejaré de pensar que puedes, dejaré de esperar el mínimo gesto. Al parecer es una empresa absurda. Y mientras te muestres como el trigre agazapado, no puedo más que dejarte. Serás lo que quieras ser, y déjame ser... de acuerdo?
Es lo básico.

3 comentarios:

Magah dijo...

Las personas solemos caer y mantenernos en el desgarro que provocan ciertas relaciones.
Supongo que muchas veces se debe a que aún no aprendimos cuan bien podemos estar con nosotros mismos sin esperar que el bienestar venga de afuera.
Animrse.

luisa maria cordoba dijo...

Ahi que decir basta, lo último es perderte en el laberinto, o entrar en una espiral de la cuál no podamos salir.
Dejar libertad para ser uno mismo, eso es un gesto de amor.
Un besito cielo.

Paola dijo...

Magah: si, es verdad, solemos desgarrarnos... en realidad este vinculo ya se termino, lo que estoy tratando es de no marearme con las provocaciones ajenas. Besitos.

Luisa: eso mismo, me quedo hoy con "decir basta". Hoy debo poder hacerlo, y mañana también. Besos!